8am suena la alarma de mi móvil, mi vuelo de Buenos Aires a México sale a las 12:25 del medio día, así que tengo 2 horas para prepararme e irme con comodidad al aeropuerto que en un día sin trafico se llega en tan solo 10 minutos en taxi. Me arreglo y preparo mi maleta, a las 9am ya estoy desayunando y a las 10am ya estoy listo esperando mi taxi.
11am y el taxi aún no llega, ocurrió un mal entendido y no se había pedido, en 20 minutos arreglo el asunto con las personas indicadas y me piden el transporte, llega a las 11:40 y en ese momento hay un trafico inmundo, tardamos 20 minutos para llegar al aeropuerto, corro a hacer checking y la persona del mostrador me dice las palabras que me helaron:
Por la hora, usted ya no alcanza su vuelo, vaya e imprima de internet su ticket si es que lo guardo y vaya directo a aduana con sus maletas y haber si lo dejan, pero lo dudo, faltan 20 minutos para que salga el vuelo ya no lo dejarán pasar.
En ese momento me enojé, me sentí frustrado, tenía ganas de llorar, sentía impotencia, todos los sentimientos que uno pudiera tener por estar apunto de perder un vuelo que además me llevaría de ahí a mi hogar y todo por un simple error, todos esos pensamientos me pasaban por mi cabeza en ese momento, di un par de pasos meditando la respuesta de la persona del mostrador y enseguida dije:
¡A la mierda todo!, claro que puedo hacerlo.
Entonces corrí através del aeropuerto de Buenos Aires (Aeroparque) como si el mismo diablo me estuviera persiguiendo, llegué a un ciber café que se encuentra en la parte superior y de paso a aduana e imprimí mi ticket que afortunadamente el día anterior tuve la precaución de guardar en mi email, pagué y corrí tanto como pude, el personal me atendió tan rapido como pudo en el punto de revisión de equipaje y al llegar a aduana había una fila de al menos 15 personas por delante. Eran las 12:15 del medio día.
Es ahí donde las películas de Hollywood tienen un efecto afortunado en todos los presentes, al llegar corriendo, les pido a todos de favor (aunque gritando y agitado) que si me dejan pasar, por que mi vuelo estaba a punto de partir y todos acceden de inmediato, cual escena de película norteamericana, paso con la señorita de aduana la cuál de igual manera me despacha lo más rapido que puede y me voy a la puerta de abordaje, estaban cerrando la puerta y afortunadamente las personas que la atendían me vieron a lo lejos y me dejaron pasar, bajo y subo al autobus que me llevaría al avión y por fin puedo descansar un momento y decir: ¡Lo logré!.